Presupuesto de restauración · diagnóstico previo y precio cerrado

Descubre cuánto cuesta restaurar tu obra de arte

Llevas tiempo con la pregunta en la cabeza y nadie te da un número serio sin ver la pieza — con razón: dos cuadros iguales pueden costar lo mismo o el triple según su estado. Aquí conviertes la duda en una cifra: envías unas fotos, recibes el diagnóstico de tu obra y apruebas un presupuesto cerrado antes de que nadie la toque.

Solicita el diagnóstico de tu obra

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Y sabrás qué necesita tu obra y cuánto costaría recuperarla — sin compromiso.

2000
Año de fundación
+25
Años de intervención continua
Cerrado
Presupuesto sin sorpresas
REA · ROLECE
Certificaciones para contratación
Del mensaje a la cifra

Consigue el presupuesto de restauración de tu obra en tres pasos.

01

Envías fotos y dos líneas

Por el formulario, por WhatsApp o trayendo la pieza a Malasaña: con una foto general, un detalle del daño y las medidas, ya se puede empezar a hablar en serio.

02

Recibes el diagnóstico

Sabes qué le pasa a tu obra, por qué y qué tratamiento necesita. Si la pieza exige examen presencial, lo acordamos contigo — y conoces su coste antes.

03

Apruebas un presupuesto cerrado

Tratamientos desglosados, plazos y una cifra final. La decides tú, sin prisa: la obra no se toca hasta que digas sí.

Por qué no hay tarifa única

Los factores que deciden cuánto cuesta restaurar una obra de arte.

Desconfía de quien te dé un precio sin ver tu pieza: estaría tarifando a ciegas, y las sorpresas llegarían después. Esto es lo que de verdad mueve la cifra:

El estado, sobre todo

Es el factor que más pesa: no cuesta lo mismo retirar un barniz oxidado que recuperar una pieza con pérdidas, desgarros o carcoma activa. Cuanto antes vengas, menos pagas.

Tamaño y superficie

Muchos tratamientos se trabajan centímetro a centímetro: un gran formato o un retablo multiplican horas de trabajo minucioso.

Técnica y soporte

Óleo, papel, textil, cerámica, dorado: cada material exige sus procesos, sus tiempos de secado y sus manos.

Intervenciones anteriores

Los pegados caseros, repintes y purpurinas de otros se desmontan antes de restaurar: lo mal arreglado encarece el arreglo bueno.

Dónde se trabaja

En el taller o in situ: murales, retablos y fachadas llevan desplazamiento, andamiaje y coordinación que se presupuestan claros desde el inicio.

Tus plazos

Los procesos tienen tiempos que no conviene forzar, pero si tienes una fecha — una venta, una exposición, una procesión — se acuerda contigo desde el principio.

Lo que recibes al pedirlo

Tu presupuesto de restauración incluye siempre estas cinco cosas.

01 · Diagnóstico de tu obra

Qué le pasa y por qué, en un lenguaje que entiendes — no un listado de jerga.

02 · Tratamientos desglosados

Qué se hará exactamente, paso a paso: apruebas sabiendo qué pagas.

03 · Una cifra cerrada

La que apruebas es la que pagas. Si durante el trabajo apareciera algo imprevisto, se te consulta antes — nunca después.

04 · Plazos claros

Cuándo entra tu obra y cuándo vuelve contigo — y puedes visitarla en el taller mientras tanto.

05 · Memoria de intervención

Al terminar, te llevas la documentación de todo lo hecho: tu prueba ante seguros, tasaciones y compradores.

Lo que todo el mundo pregunta

¿Cuánto cuesta restaurar un cuadro? Y las demás preguntas sobre precios.

La respuesta honesta: depende del estado, y el estado solo se ve mirando la pieza. Una limpieza de barniz sobre un formato pequeño y un lienzo con desgarros, repintes y pérdidas están en órdenes de coste completamente distintos — por eso el proceso empieza con fotos y termina con una cifra cerrada para tu cuadro concreto. Envíalas y en el diagnóstico tendrás el número, no una horquilla.

Porque te engañaría: no existen dos obras en el mismo estado, y una tarifa genérica solo puede acabar de dos formas — cobrándote de más para cubrirse, o cambiándote el precio a mitad de trabajo. Prefieres una cifra real sobre tu pieza real, y eso es lo que recibes.

A nada. Recibes el diagnóstico y la cifra, y decides con calma: la obra no se toca hasta que tú digas sí. Y si decides que no es el momento, te llevas igualmente algo valioso — saber qué le pasa a tu pieza y qué no debes hacerle.

Tres tomas con luz natural y sin flash: la pieza entera de frente, un detalle cercano del daño y el reverso si puedes acceder. Añade las medidas aproximadas y, si la conoces, la técnica. Cuanto mejor se vea, más afinada llega la primera valoración.

La primera orientación sobre tus fotos no te cuesta nada y te dice si merece la pena seguir. Si tu pieza necesita un examen presencial o pruebas técnicas para cerrar la cifra, conoces su coste antes de autorizarlo — aquí ningún paso se da sin que sepas lo que vale.

Si la pieza es importante para ti, sí: el retrato de tu familia recibe el mismo criterio que una obra de museo. El diagnóstico te da la cifra y tú decides si ese recuerdo la vale — muchas veces, la respuesta te sorprende para bien.

La duda no restaura nada

Convierte el «algún día lo arreglaré» en una cifra: pide tu presupuesto de restauración.

Tres fotos y dos líneas te separan de saberlo. El deterioro avanza mientras lo piensas; con la cifra en la mano, decides tú.

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