Restauración de esculturas y retablos: devuelve a tu imagen la dignidad que recuerdas.
Ves el serrín de la carcoma, la purpurina que alguien aplicó con buena fe, el humo de velas apagando la policromía — y sientes la responsabilidad de la pieza a tu cargo, sea el santo de tu familia o el retablo de tu parroquia. Recuperarla está en tu mano: recibes su diagnóstico y decides con un presupuesto cerrado delante. Desde el año 2000.
Y sabrás qué le pasa, qué necesita y cuánto costaría recuperarla.
Cuéntalo en dos minutos; la primera orientación es inmediata.
Antes de restaurar tu escultura o tu retablo, pon nombre a lo que estás viendo.
Reconocerás el síntoma entre estos seis. Cuanto antes actúes, más conservas de lo que tu pieza vale — y de lo que significa para quienes la veneran o la heredarán:
Carcoma y xilófagos
Encuentras orificios y serrín fresco bajo la peana: los insectos siguen comiéndose la madera por dentro, y no van a parar solos.
Policromía levantada o perdida
Ves escamas de color en el suelo o zonas de madera vista: con cada roce pierdes la piel original de tu talla.
Grietas y fendas de la madera
Notas grietas que se abren con los cambios de calefacción: la madera se mueve y arrastra la policromía con ella.
Repintes y purpurinas
Sospechas que bajo ese dorado de purpurina o ese repinte devoto está el oro fino y el color original. Casi siempre tienes razón.
Humo, velas y suciedad
Recuerdas la imagen con más luz: décadas de cera, hollín y polvo graso se interponen entre ella y tú.
Roturas y piezas perdidas
Te faltan dedos, atributos o ensambles, o el retablo cede y se desploma por tramos: la estructura pide ayuda antes que la estética.
Restauración de imaginería, retablos y escultura: también la pieza a tu cargo.

Restauración de imaginería y talla policromada
Recuperas el santo de tu casa o de tu templo con su policromía, sus carnaciones y sus estofados legibles.

Restauración de retablos
Aseguras la arquitectura, los ensambles y el dorado de tu retablo, tratado como el conjunto que es — no talla a talla.

Restauración de escultura en piedra, mármol y bronce
Frenas la erosión, las sales y la corrosión de tu escultura, en interior o a la intemperie.

Restauración de pasos procesionales y arte cofrade
Sacas tu imagen a la calle con la estructura firme y la policromía fijada: procesionas sin jugarte la pieza.
Los tratamientos de restauración de esculturas y retablos que tu pieza puede necesitar.
Tú apruebas cada tratamiento en el diagnóstico, y ninguno se aplica a tu obra de arte sin catas previas. Estos son los habituales:

Desinsectación y tratamiento de xilófagos
Dejas de alimentar a la carcoma: la anoxia elimina el ataque sin biocidas agresivos, y la madera debilitada se consolida después. Tu talla deja de perder cuerpo por dentro.

Consolidación del soporte y los ensambles
Recuperas una pieza firme: las fendas se estabilizan, los ensambles abiertos se refuerzan y la estructura de tu retablo vuelve a sostenerse sin ceder — antes de que la estética, la seguridad.

Fijación de policromía y preparación
Dejas de encontrar escamas de color en el suelo: los levantamientos se asientan con adhesivos reversibles, calor y presión controlados. Cuanto antes vengas, más piel original conserva tu talla.

Limpieza de humo, cera y barnices
Vuelves a ver las carnaciones y los colores que el hollín apagó: la suciedad y los barnices oxidados se retiran de forma gradual tras las catas, sin desgastar el original.

Eliminación de repintes y purpurinas
Descubres cuánto te estaban tapando: las catas estratigráficas localizan la policromía y el oro fino originales bajo los repintes, y se recuperan de forma selectiva y documentada. No es raro que aparezca una calidad que cambia lo que tienes — y lo que vale.

Reintegración volumétrica y cromática
Enseñas tu imagen completa y sin engaños: los dedos, atributos y molduras perdidos se reponen de forma discernible y documentada, y las lagunas de color se reintegran con materiales reversibles.
Restauración de retablos in situ
No desmontas tu retablo salvo que su estructura lo exija: recibes el tratamiento a pie de templo, con andamiaje, por calles y cuerpos, coordinado con tu parroquia, tu cofradía o la administración de patrimonio — y el culto puede continuar por fases.
El valor de tu escultura también se restaura.
Una talla comida por la carcoma se malvende, se asegura con exclusiones y no entra en una exposición. Restaurada, defiendes su precio con la memoria de intervención como prueba documental, la cualificas para el préstamo y la cesión, y las catas y estudios pueden confirmarte escuela, taller de origen o una policromía original que multiplica lo que tienes. Cada año que adelantes la decisión, pagas menos por conservar más.
El antes y el después de la restauración de retablos y tallas: lo que tú también puedes recuperar.


Mismo encuadre, misma luz.
Las preguntas que te haces antes de restaurar tu talla o tu retablo.
Depende del tamaño, la técnica y el estado: no es lo mismo fijar una policromía que recuperar un retablo completo. Del diagnóstico sale un presupuesto cerrado antes de tocar la pieza. Solicita el diagnóstico de tu talla y tendrás la cifra exacta.
Sí — y más ella que nunca. Recuperas su materia original: no se repinta, se recupera lo que el tiempo y las intervenciones taparon. La reintegración es discernible de cerca a propósito, para que la devoción y la historia no se confundan con lo añadido.
Las catas estratigráficas te lo dicen antes de decidir: localizan cuántas capas hay, en qué estado está la original y si compensa recuperarla. Tú decides con esa información y todo el proceso queda documentado.
Siempre que su estructura lo permita, sí: recibes el tratamiento in situ, con andamiaje y por fases, de modo que tu templo puede seguir abierto al culto. El desmontaje se reserva para cuando la estabilidad del conjunto lo exige.
Desde el año 2000: cuentas con un equipo habituado a bienes catalogados, autorizaciones de patrimonio y coordinación con diócesis, cofradías y administraciones, con inscripción en REA y ROLECE para contratación pública.
Encuentra la restauración de obras de arte que tu pieza necesita, especialidad por especialidad.
Deja de ver el deterioro en tu imagen.
Envía unas fotos o cuéntanos qué pieza tienes a tu cargo. La carcoma y las escamas avanzan mientras lo piensas; con el diagnóstico en la mano dejas de preocuparte y empiezas a decidir.
Y sabrás qué necesita y cuánto costaría recuperarla.